• Aprender a elegir bien el calzado

    El uso de un calzado poco adecuado a la forma del pie o al tipo de pisada puede ser el origen de los juanetes, los callos y los hongos. Este artículo pretende dar algunas pautas para elegir correctamente el calzado, de modo que este protegido su pie sin limitar las funciones.

    TIPOS DE PISADA
    El acto de camina tiene tres fases, la primera una de impacto en la que el talón choca con el suelo; una segunda de apoyo, donde la planta del pie está en contacto con el suelo; y la tercera fase que es la impulsión, que se presenta cuando los dedos provocan el desplazamiento.
    MEDIO CENTÍMETRO QUE LE CONDUCIRÁ AL ÉXITO
     
    Las zapatos no deben quedar ni muy justos ni demasiado holgados, aproximadamente debe sobrar medio centímetro entre el dedo más largo y la puntera. En caso de que el calzado le quede grande se pueden producir desplazamientos que le impedirán caminar cómodamente.
    Para esto Pruébese el número que calza habitualmente y uno más para comparar la comodidad y el ajuste entre uno y otro.
    ¿LE APRIETAN?
    Asegúrese de que el calzado que ha elegido no le apriete demasiado para que al caminar este no dificulte el riego sanguíneo y el confort de los dedos.
     
    PARA TENER EN CUENTA
    • Realice la elección del tamaño al atardecer, cuando el pie está dilatado tras la actividad de la jornada, o bien después de una caminata de 20 minutos. De esta manera, sus pies estarán en las mismas condiciones que después de haber realizado una marcha corta.
    • Decídase por un material que transpire como el cuero, este permite la transpiración y se adapta a la forma del pie. Hay que evitar las suelas de plástico o de otros materiales sintéticos, que actúan como aislantes eléctricos y fomentan la sudoración.
    • La plantilla interior debe ser ligera, lavable (si es posible), adaptable y transpirable y  el revestimiento interno ha de ser suave y no presentar costuras que puedan clavarse o producir rozaduras.
    • La zona del talón debe quedar sujeta, pero sin apretar. De esta manera se evita que el zapato suba y baje al caminar. El contrafuerte ayuda a la estabilidad.
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