Cuidados para la piel después del verano

La causa principal de la agresión de la piel durante el verano es la excesiva exposición del cuerpo a los rayos solares, a lo anterior se le suma la deshidratación dérmica que produce una pérdida de textura y flexibilidad de la piel.
Existen otros factores como el aire acondicionado, las aguas cloradas de las piscinas y el excesivo uso de bronceadores, que también aumentan el deterioro de la piel. Es por ello que la piel requiere con urgencia recuperar las propiedades que ha perdido durante esta época del año.
Durante el verano
Las primeras medidas que se pueden tomar son durante la época veraniega. En este sentido es necesario evitar la deshidratación, bebiendo abundante agua y aplicando cremas hidratantes.
Con el fin de no excederse en la exposición del sol, es conveniente programar el tiempo y la hora, sin olvidar la aplicación del protector solar de acuerdo a cada tipo de piel.
Después del verano
Para recuperar el deterioro de la piel es necesario seguir una serie de pasos, que permitan prolongar el bronceado y, sobre todo, devolverle la hidratación y la suavidad.
- Mantener la piel limpia es fundamental para que la piel del rostro se recupere de las agresiones del sol.
En primer lugar se deben eliminar las impurezas de la piel, por lo general las leches limpiadoras se suelen adaptar a todo tipo de piel, aunque también es aconsejable utilizar jabones o toallitas limpiadoras.
- Para pieles secas o deshidratadas existen productos cremosos enriquecidos con sustancias nutrientes y revitalizantes.
- Para las pieles grasas en el mercado se pueden encontrar productos con sustancias astringentes.
- Para las pieles sensibles se recomienda el uso de productos con principios calmantes.
1 Después de la limpieza, se debe utilizar un tónico, que no sólo elimina los últimos residuos de impurezas, sino que también desarrolla una acción revitalizante.
2. Para estimular el proceso de renovación celular y conseguir una piel más lisa y luminosa, la exfoliación constituye un paso obligado.
Los exfoliantes también contienen microgránulos y sustancias capaces de disolver las conexiones químicas que mantienen unidas las impurezas a las células, este proceso se debe realizar una vez por semana, con movimientos circulares e insistiendo sobre la frente la nariz y la barbilla ya que son los puntos mas sujetos a las impurezas.
Con la exfoliación, no hay temer la pérdida del bronceado, ya que no es un fenómeno superficial, ya que se debe a los pigmentos de melanina que se producen en las capas profundas de la piel.
3. Después de limpiar y exfoliar la piel, sólo queda devolverle las sustancias que le proporcionan elasticidad y suavidad. La mejor forma de conseguirlo es mediante la hidratación.
La hidratación consiste en aplicar sobre la piel una crema con propiedades emolientes y reparadoras, de modo que le devuelvan su elasticidad. Los productos hidratantes pueden contener vitaminas (sobre todo, A, C y E), aceites, mantecas vegetales y aloe vera.